Siempre es necesario pasar nuestros modelos de construcción por una buena mano de pintura. Con los toques necesarios, es fácil eliminar la patina que trae de fábrica y de paso conferirle un matiz especial y distinto que lo aleje del frío color de los materiales plásticos que comercializan nuestras marcas favoritas. Perded el miedo a personalizarlas, porque las maquetas ganas mucho con un poco de nuestra intervención y, por supuesto, la pintura apropiada.
¿Qué pinturas debemos utilizar? Nadie tiene la respuesta perfecta. Hay quien se arregla con las pinturas de ‘Tamiya’, mientras que otros las detestan y optan por las acrílicas ‘Model Color’ de Vallejo. Encontraréis a otros modelistas que os hablarán mejor de las americanas ‘DecoArt’. Y quien nunca abandona las ‘Humbrol’, pese a resultar demasiado caras para el tamaño que tienen.
Entonces ¿qué consejo os puedo dar yo? Los modelos que he pintado con estas últimas dan un buen resultado (hace veinte años di las primeras pátinas a un depósito de locomotoras y a una fábrica) y apenas si el paso del tiempo ha dejado huellas sobre la pintura. Es decir, que aguantan bien el tiempo. Pero también tengo otras construcciones modificadas con las granulosas ‘DecoArt’. Ni qué decir tiene que en ambas he usado el pincel.
Hay especialistas que aseguran que para el aerógrafo son mejores las otras dos que os he citado. Si queréis que os sea sincero, he pintado a spray, pero no me he atrevido nunca a enfrentarme al aerógrafo. El spray, además de ser caro, parece volátil y su contenido desaparece demasiado pronto. Así que me he decidido por pasar el pincel en esos edificios que compro para completar y mejorar mi diorama.
Con el pincel se consigue dar una textura más rugosa a las superficies de las construcciones que no se consiguen con el aerógrafo. Sin embargo, este es mucho mejor para el material rodante y su utilización mejora francamente la presencia de los modelos. Como siempre os digo, que es mejor que os decantéis por lo que más os guste, bien por el resultado final, bien por el precio o la zona en la que tengáis que trabajar. Es evidente que el aerógrafo requiere un espacio que muchos no podemos negociar con la parte administrativa. Así que, a darle al pincel.


