
Los modelos de nuestra maqueta no habrán terminado, por muy finos que nos hayan quedado, hasta que coloquemos en su sitio el nombre de la empresa propietaria, los rótulos correspondientes a la clase o la matrícula más ajustada al coche o vagón que queramos reproducir. Y para ello sólo conozco dos procedimientos: utilización de calcomanías y los antiguos ‘letraset’. En esta ocasión voy a centrarme en los primeros.
Existen muchas firmas especializadas que editan hojas de calcomanías para aviación, carros de combate, vehículos de competición, etc., permitiendo ampliar aún más la gama de posibilidades a la hora de decorar y situar históricamente una maqueta. Para nuestra desgracia no son tantas las que se dedican al mundo del tren y menos en la escala que nosotros hemos elegido para nuestro trabajo. Aún así podemos elegir algunas de estas hojas y tratar de elaborar nuestras propias calcomanías.
La utilización de estas calcas no es una labor fácil, pero tampoco imposible. Con un poco de práctica y mucha paciencia (reconozco que he echado a perder algún que otro trabajo porque me han perdido las prisas por acabarlo) se puede conseguir afinar en nuestros modelos.
Los fabricantes recomiendan siempre que antes de proceder a colocar las calcas se aplique una fina capa de barniz en la superficie donde queremos colocarlas. Eso sí siempre debe estar completamente seco antes de empezar a manipular el modelo en el que vayamos a trabajar.
Es evidente que os debéis haceros con las letras (fuentes) apropiadas, los colores correspondientes y, además de una buena calcomanía, una impresora a ser posible láser, ya que así no corremos el riesgo de que se corra la tinta cuando tengamos que utilizar líquidos para su engominado o agua para ayudarnos en su separación.
También es conveniente que perdáis un poco de papel a la hora de imprimir los rótulos, matrículas o nombres. Es decir, dejad el espacio conveniente para poder manipular luego las calcas y que no tengáis que intervenir sobre algunas de las letras que hayáis impreso (os lo digo por propia experiencia, que he debido repetir alguna impresión por tratar de ahorrar un poco de papel).
Para recortar las calcomanías correspondientes, recortaremos cada uno de los elementos con unas tijeras pequeñas o una cuchilla (yo utilizo un cuter), para eliminar la película de gelatina que sirve de soporte. Muchas veces esta operación se hace casi imposible, así que debéis sumergir durante un instante la ‘película’ en un poco de agua
Sumergiremos durante unos instantes las calcomanías en un recipiente con agua a la que puede añadirse una o dos gotas de vinagre. Lo ideal es disponer de un pequeño plato de cerámica, plano, en el que sumergir las calcomanías por orden, una a una, en lugar de ponerlas todas a la vez.
Recordad que no debéis tener demasiado tiempo en el agua la calca porque corréis el riesgo de que se rasgue al manipularla y que pierda el pegamento. Lo primero es un accidente que en ocasiones se hace imposible remediar, lo segundo tiene remedio.
Hay que procurar no tocar las calcomanías con los dedos, utilizando para manipularlas un pincel suave completamente limpio. Yo suelo ayudarme de unos pinzas, pero lo más importante es ser muy muy pacientes. Y no darse por satisfechos con colocar la calca sobre el modelo en cualquier posición.
Para que se adapten perfectamente a la forma y relieve de la maqueta existen dos productos especiales que son casi imprescindibles: Micro-Set y Micro-Sol. Dos líquidos que adaptan las calcomanías a cualquier superficie donde se apliquen
Tras haber colocado todas las calcomanías, y una vez secos los productos líquidos utilizados, se dará una nueva mano de barniz, para más tarde dar el acabado definitivo también con barniz, según sea el caso que precisemos.

